“Aliados”: En el amor y en la guerra

En un filme que homenajea a lo mejor del cine clásico, la nueva película del director de “Volver al futuro” es un drama romántico de espionaje con Brad Pitt y Marion Cotillard como protagonistas.

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Pese a la invasión de los efectos especiales, sagas, superhéroes y etcétera, el cine de narrativa y estructuras más clásicas sigue teniendo dignos representantes.

Hace poco se estrenó “Sully, hazaña en el Hudson”, de uno de los directores más respetados de una narrativa que muchas veces se cree perdida en la superabundancia de ritmo clipero, decenas de planos por segundo, y cada toma modificada por arriba y por debajo con efectos especiales.

El cine clásico en cambio, hace hincapié en la historia, en la cocción lenta pero jugosa de todos sus ingredientes, y en la narrativa dominada por los actores o protagonistas.

Todo eso puede encontrarse en “Aliados“, la nueva película de Robert Zemeckis. Precisamente es agradable volver a ver al director de “Forrest Gump” realizando un filme en el que lo principal no son los adelantos tecnológicos, sino su pasión por el cine, que ha dado alguna de sus mejores obras, como “Volver al futuro” (que, por más ciencia ficción que sea, tiene sólo tres escenas con efectos especiales) y “Náufrago”.

Según el propio director, esa elección para “Aliados” es deliberada, al haber querido filmar una película que fuera homenaje en partes iguales a “Casablanca” (el clásico de Michael Curtiz de 1942) y a las múltiples películas de espionaje que realizó Alfred Hitchcock a lo largo de su carrera.

El filme es un thriller de espionaje, suspenso y romance con Brad Pitt y Marion Cotillard como protagonistas. Para Pitt es su tercera escapada por territorio nazi en la década del cuarenta, luego de “Bastardos sin gloria” y “Corazones de hierro (Fury)”.

La película tiene muchos efectos especiales pero todos están al servicio de la historia, en los que más que nada se utilizan para lograr, junto a la dirección de arte, una impecable recreación de los distintos lugares de Europa en la década del cuarenta por los que la película nos lleva, iniciando, nada menos que en Casablanca, Marruecos.

La acción inicia precisamente en 1942 (año en el que estaba ambientada la famosa película protagonizada por Humphrey Bogart y Ingrid Bergman), en plena Segunda Guerra Mundial. Max y Marianne son dos espías que se conocen en Marruecos. Él enviado por los servicios de inteligencia británicos, ella por la resistencia francesa. La misión de ambos es hacerse pasar por marido y mujer simpatizantes del nazismo, infiltrarse en la cúpula de mando de los alemanes, y destruirlos.

Pero tras la misión, ambos se enamoran y él lleva a Marianne a Londres, donde se convertirán en marido y mujer de verdad, tratando de vivir una vida normal junto a la pequeña hija que tuvieron.

El problema (siempre los hay…) es que los altos mandos de inteligencia británica le informan a Max que tienen suficiente información como para estar seguros de que Marianne es, en realidad, una espía alemana y que Max fue manipulado desde el principio para poder acceder a informes de inteligencia de primera mano.

Max tiene 72 horas para descubrir la verdad sobre Marianne. Pasado ese tiempo, sus superiores le informan que él mismo deberá ejecutarla, o él mismo será acusado de espionaje y ambos serán ahorcados.

A partir de ahí comienza una carrera desesperada contra el tiempo en el que Max intentará probar la inocencia de su esposa, sin estar ciento por ciento seguro de si ella es, o no, una espía nazi.

La película, así, comparte la estructura hitchcockiana de sus películas de espionaje, tales como “Sabotaje”, “Corresponsal extranjero”. Y si bien Zemeckis no puede con su genio y hace abuso de trucos de cámara que distraen (como en la escena de amor en el medio de la tormenta de arena), “Aliados” tiene suficientes elementos como para mantener entretenidos y al vilo a los espectadores.

Este es el trailer de “Aliados”:

Mariano Oliveros nueva

 

 

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